La Trochita, viaje en tren por la Patagonia

La Trochita

Hablar del Viejo Expreso Patagónico, el más conocido popularmente como “La Trochita” o “el Trencito“, es hablar de la historia de toda la región, es conocer el pasado de una de las más bellas zonas de Argentina, la Patagonia, de sus gentes, de sus tradiciones, del esfuerzo de quien en época difíciles salieron adelante en territorios complicados. Cada estación de “La Trochita” nos cuenta un poquito de historia de la Patagonia, hasta el punto de que el viaje se convierte ya de por sí en un museo rico por su pasado e inolvidable por sus paisajes.

A principios del siglo XX sólo existían dos líneas ferroviarias en la Patagonia: las que unían Puerto Madryn y Trelew y la que conectaba Bahía Blanca a Neuquén. Eran distancias cortas, y no fue hasta el año 1908 cuando se decidió ampliar esas conexiones ferroviarias. Se pretendía llegar hasta la cordillera andina, al Nahuel Huaoí, en San Carlos de Bariloche, y de ahí a Comodoro Rivadavia. Sin embargo, problemas políticos, y luego, la I Guerra Mundial, detuvieron el proyecto. Quedaron sólo contstruidos 283 kms. de todos los proyectados en Santa Cruz y 197 kms en Chubut. Fue en 1921 cuando finalmente se consiguió conectar y completar la línea llegando a Ing. Jacobacci. había nacido así la Red de Ferrocarriles Livianos.

Uno de los trenes que formaban parte de aquella extensa red era el Viejo expreso Patagónico, la Trochita. Fue en 1922 cuando se adquirieron los primeros elementos necesarios para ponerla en funcionamiento: locomotoras, vagones, etc. Y son esos mismos vehículos los que hoy se han conseguido restaurar para poder seguir disfrutando aún del servicio original que se ofrecía allá por los años 20.

El Maitén mantuvo durante muchos años los servicions de mantenimientos de estos trenes, mientras que Esquel vio favorecido su desarrollo económico grachias a la trocha. Así fue hasta los años 70. Sin embargo, los avances técnicos fueron dejando a un lado a estas populares locomotoras.

Argentina es un país difícil en su orografía, y entre otros muchos factores, eso influyó a que en los años 70 el ferrocarril fuera perdiendo importancia frente a los vehículos y la carretera, y sobre todo, frente al avión. El capital privado se volcó en estos medios y olvidó a la trocha, que quedó más en el espíritu de la sociedad patagónica, más que en su propia economía. Pero en un país tan sentido como Argentina, no podían dejar que algo así muriese sin más.

mapa la trochita

Hoy, la Trochita ya no conserva su recorrido intacto, aquel que con 402 kms. unía Esquel a Ing. Jacobicci, pero guarda su esencia en ese trayecto de 3 horas y media que une el Maitén con Esquel a lo largo de 165 kms. por toda la estepa patagónica en la región de Chubut. El Maitén, Nahuel Pan y Esquel son sus paradas, y en ellas podremos disfrutar de los servicios que la visita guiada nos ofrece, con tours fotográficos y paseos a caballos incluidos.

Los paisajes que nos ofrecen por las ventanillas la precordillera andina ya es todo un espectáculo, además gracias a un recorrido que está plagado de curvas de modo que tendremos vistas de toda la estepa de las más diferentes formas, pudiendo vivir in situ toda la naturaleza patagónica: tribus indígenas, manadas de guanacos, ñandúes…

la trochita en esquel

En la estación Nahuel Pan nos encontramos con un auténtico museo natural, con casas artesanas, donde podremos comprar ropajes, madera, piedras, cerámicas, asistir a espectáculos de cantos regionales, probar las exquisitas tortas fritas…

Por otro lado, en las tres estaciones hay sendos museos. En Nahuel Pan está el Museo de las Culturas Originarias Patagónicas, de tipo etnográfico. En El Maitén está el Museo la Trochita, con toda la historia de este popular trencito, mientras que en Esquel se está montando un tercer museo ferroviario, aunque aún no está abierto.

Los precios de los viajes en La Trochita, para adultos, pueden salir desde los 50$ que vale el trayecto desde Esquel a Nahuel Pan., mientras que para los niños comienzan en los 20$.

¿Que si merece la pena el viaje? sólo recordar que Paul Theraux, el escritor que lo hizo famoso en su libro “El Viejo Expreso Patagónico” de 1978 fue quien le puso ese título tan nostálgico al antiguo tren. Él hizo un viaje desde Boston hasta Esquel, y la última parte del recorrido la hizo en La Trochita. De este viaje en La Trochita, y justo cuando iba a ser cerrado el ramal en el año 1992, antes de que el pueblo lo salvase con su lucha personal, el New York Times dijo:

“Dista mucho de ser un expreso, resoplando a lo largo de las vías arrojando enormes bocanadas de humo negro, haciendo no solamente sus 14 paradas oficiales, sino muchas más cuando encuentra pasajeros a medio camino. Los argentinos lo llaman La Trochita. En cada viaje, la gente local ocupa totalmente las bancas flojas de madera y bebe yerba mate, la bebida caliente argentina, y se congrega alrededor de la pequeña estufa de leña que hay en el medio de cada carro y se sacude en su viaje de 14 horas hasta Esquel

Vale, puede que a tenor de la foto, el viaje no sea del todo cómodo, pero… ¿y el encanto que tiene?

la trochita interior

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Categorias: Trenes con encanto, Viajes en tren



Comentarios (1)

  1. rafa dice:

    joooooooooder que guapo!!!! bastante minimalista y tosco todo pero ver algo tan antiguo que aun funciona y todo de madera es maravilloso

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