Los trenes de los Andes

Tren Hiram Bingham

¡Qué tiempos aquéllos, los de los grandes exploradores; el de las grandes aventuras en las que se cruzaban parajes desconocidos y selváticos para descubrir civilizaciones perdidas! No puedo ni imaginarme la impresión de Hiram Bingham cuando viera por primera vez las maravillas del Machu Picchu: templos, palacios, muros escondidos por la Selva y que ahora se descubrían después de tantos siglos de silencio.

En aquellos años los medios de transportes brillaban por su ausencia y el famoso explorador sólo pudo ir en tren hasta Cuzco. Más allá no había nada. De allí fue a Ollantaytambo y remontó en mula el río Urubamba, desde donde terminaría por alcanzar el Machu Picchu.

Hoy, la línea ferroviaria alcanza este mágico lugar, aunque lo haga sólo desde el año 1948. Sin embargo, la historia ferroviaria del Perú comenzó a escribirse en el año 1856. Entonces ya había una pequeña línea que unía Lima con El Callao. Más tarde, en 1870, comenzaron a proyectarse las primeras líneas importantes tanto en Lima como en Cuzco. A finales del siglo XIX el control anglosajón desestabilizó el crecimiento ferroviario, y aunque Inglaterra se había comprometido a invertir en él, en los años 40 muchas líneas ferroviarias ya habían sido abandonadas.

Unos años antes, en el 1913, se había decidido continuar la línea que unía a Puno con Cuzco y llevarla un poco más adelante. Es la línea que, desde el año 2003, lleva con honor el nombre del aventurero que descubriera aquel lugar. Hoy día, el tren que conecta Cuzco y sube hasta Aguas Calientes cruzando todo el valle de Ollantaytambo lleva por nombre Hiram Bingham Express.

Este tren, de colores azules y dorados, sale cada día muy temprano a las 9 h., sube las montañas de Cuzco primero, y luego baja a la meseta de Anta. Por allí las vías serpentean al pie de los Andes por todo el Valle hasta encontrar el Urubamba. Es un viaje de esos en el que no puedes apartar los ojos de la ventanilla para ver el valle sagrado, para descubrir cada rincón místico y cabalgar, como Bingham, a lomos de la «mula mecánica», hasta llegar a Ollantaytambo.

Es probablemente la parte más bella del recorrido, la que nos conduce por las laderas de las montañas hasta llegar a Aguas Calientes, un pequeño pueblito que recibe a sus turistas con decenas de tiendas típicas al mismo pie de la vía. Y de allí al punto culminante, el Machu Picchu, donde los sentidos se pierden en un éxtasis inolvidable.

Pero no es el único tren de los Andes, pues cuando bajemos a Cuzco nuevamente, Perurail, la compañía nacional peruana, pone a nuestra disposición el Andean Explorer, con el que nos llevan hasta Puno, y que nos conduce por paisajes bellísimos, hasta las mismas orillas del lago Titicaca, atravesando el que es uno de los puertos ferroviarios más alto del mundo, el de La Raya, a 4.318 metros de altitud.

El puerto ferroviario más alto del mundo es el de La Galera, a 4.786 metros, también en Perú, claro está, pero en la línea Lima-Huancayo. Desgraciadamente Lima no conecta con Cuzco, no obstante, la línea que os acabo de decir, la que conecta a la capital peruana con Huancayo, es otro de los recorridos ferroviarios más bellos del país.

Os dejo, para acabar con un maravilloso video del Machu Picchu.

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