Orient Express cierra la línea de Viena a Estrasburgo

Orient Express en Londres

No sé si recordaréis que comencé este blog hablando precisamente del Orient Express. Para mí, ha sido, es y siempre será, un mito. Un viaje que debe perdurar en la memoria de todos porque es el símbolo de una época que resulto gloriosa en el mundo ferroviario. Aquellos años de principios/mediados del siglo XX recogieron el sentir de una sociedad que deseaba descubrir nuevas fronteras en un medio de transporte que había sido capaz de imprimir un sello de elegancia y buen gusto, a la par que comodidad.

Es un duro golpe, la verdad. No me lo esperaba y por un momento casi se me saltaron las lágrimas cuando lo leí. Siempre ha sido mi sueño, poder viajar en el Orient Express y hacer esa ruta de París a Estambul. Un sueño inalcanzable, quizás, por el precio que tenía, pero siempre se guarda esa esperanza. Pero entonces se me hacía más inalcanzable que nunca. Pensar que esa ruta no se volvería a hacer, la verdad es que me acongojaba un poco. Por suerte, dieron la noticia mal, pues no es la línea París-Estambul la cancelada. Fue el servicio Euronight, apodado Orient Express, que cubría la ruta nocturna Estrasburgo-Viena la que hizo su último viaje el pasado 12 de diciembre.

Al menos queda la pequeña lucecita de que no es la primera vez que cierra. De hecho, ya lo hizo en 1977 y apenas cinco años después consiguieron recuperarlo. ¿Por qué no puede repetirse? desgraciadamente, con cada recuperación que se hace, algo se va perdiendo, y es que este Orient Express de los últimos 20 años ya no era el mismo de aquél entonces.

«Los vuelos baratos y los trenes de alta velocidad», nos dicen desde la compañía que ha sido quien les empujó a cerrar la línea. Puede ser, como también puede ser que ya no sabemos apreciar la esencia de las cosas en su justa medida. «Que bajen los precios», me dijeron esta misma mañana. Quizás, sí. De hecho, yo que soy viajero, nunca he podido hacer el viaje por dinero. Y es que viajar 6 días en tren y pagar más de 6.000 € por ello está al alcance de muy pocos turistas. Pero también está claro que entonces el nivel de este tren caería, y su esencia ya no sería la misma, pues es un mito que se ha basado en el glamour, en la elegancia y en el exquisito servicio que siempre prestó.

Ahora todos (o al menos los amantes del tren) esperamos que salga otro empresario a lo James Sherwood capaz de invertir otro buen monto de dinero para reflotarlo. En el 77 Sherwood invirtió 16 millones de dólares en comprar vagones y reflotar aquella línea. ¿Cuántos harían falta ahora?

Al menos, a nosotros nos quedan aún algunas otras rutas para disfrutar de este símbolo ferroviario…

Por mi parte, en cuanto me recupere del pequeño golpe, intentaré escribiros algo de su historia, pero mientras, os dejo con un artículo que ya escribí no hace muchos días en el que os hacía un recorrido en fotos del Orient Express.

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Categorias: Noticias, Trenes con encanto



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